VOLVER A EMPEZAR
Uno de los factores que tiene más peso en la transición deportiva, es la formación académica de las deportistas. Según el Consejo Superior de Deportes, el 28% de los deportistas tutorizados en España cursan estudios universitarios. En el caso de Lúa, esta faceta marcó mucho toda su carrera. A pesar de que no desprecia las dificultades de compaginar los estudios con la formación, está convencida de que tener esa formación detrás ha sido un colchón de seguridad, incluso aunque en el momento en el que estás inmersa en tu carrera no seas capaz de verlo. Sobre todo porque, como la propia Lúa explica, cuando abandonas el deporte profesional te encuentras con treinta años y sin currículum o vida laboral porque todo lo que has hecho se define por tu carrera como deportista.
Aunque Lúa nunca intentó vincular sus estudios al deporte, sí que tenía claro que quería trabajar con personas discapacitadas y en riesgo de exclusión social. Finalmente, decidió focalizar su carrera en la educación y acabó matriculándose en el grado de Magisterio en Educación física, complementándolo con el grado en educación primaria.
Su ansia de conocimiento no acabó ahí y una vez ya en el Centro de Tecnificación Deportiva, se inscribe a la UNED para continuar sus estudios con el Grado en Educación social. Esta relación entre educación y deporte llevó a la taekwondista caldense a impartir clases en los gimnasios de su zona y en los institutos cercanos.
Sus inicios al otro lado del deporte nacieron como una afición y a petición de sus vecinos, pero cuando el número de alumnas empezó a crecer, Lúa comenzó a necesitar más recursos y llegó hasta el Mercantil de Caldas, donde comenzó a dar clases un par de días por semana.
Todo este proceso, implicó que en uno de los momentos más duros de su carrera Lúa tuviera una alternativa laboral vinculada al deporte. Después de quedarse fuera de las olimpiadas de Río, la caldense consiguió sacar provecho de la adversidad y fundar su propio club, el Club Número Phi, uno de los 54 clubs de taekwondo federados en Galicia. Aún así, Lúa tiene muy claro que en su club no sólo se imparte taekwondo porque lo que buscan formar es, como dice su lema, “primero personas, después campeones”.
¿Qué pasa cuando ya no puedes seguir compitiendo al máximo nivel? Ser mujer y deportista no es una carrera sencilla. Llegar a la meta casi nunca es el final, porque si preguntas, rara vez sabrás dónde está la meta. Sin embargo, en un deporte mayoritariamente masculino, Lúa ha conseguido encontrar un hueco y saltar las vallas de la carrera, convirtiéndose en referente para todas las niñas del pueblo. Unas niñas que, de pronto, son conscientes de que pueden triunfar en el deporte porque al menos tienen referentes.