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TOCAR PARED

Los entrenos no son opcionales y las comidas están más controladas. Todo esto en el contexto del máximo nivel y en un deporte en el que las marcas miden tus éxitos. “Si hago una marca y para la semana veo que es mejor, mejoré. Si veo que subí tres segundos, después de entrenar toda la semana, no es lo que quiero ver, pero son cosas que tienes que aceptar”, comenta Antía, asegurando también que “a lo mejor quedas segunda y te dicen: ah, ¿y por qué no quedaste primera?”. Y es que, como ella misma explica, la presión te la impone la gente en el momento en el que empiezas a destacar. Así, aunque hay días en los que te sientes sola o cansada, cuando el deporte es tu trabajo, la exigencia es máxima.

Ahora, Antía no sabe cuánto le queda a su carrera deportiva. Ser deportista DAN le facilitó entrar en CAFID y, como dijo que haría desde el mismo momento en que se matriculó, al acabarla empezó a estudiar fisioterapia. Está a dos años de acabar su segunda carrera y aunque de momento no piensa en abandonar el deporte competitivo, sí que empieza a valorar la posibilidad de dejar más espacio a otros aspectos de su vida. Todo esto con parte de su ilusión puesta en un nuevo proyecto, la natación, disciplina para la que también entrena en el Centro de Tecnificación Deportiva. Pase lo que pase, la piscina de Caldas ya llevará para siempre el nombre de Antía García.

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