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Es posible que las personas que lo padezcan tengan en secreto episodios de atracones. Es decir, que coman grandes cantidades de alimentos, pierdan el control de su alimentación y, luego, vomiten para tratar de deshacerse de esas calorías adicionales de una forma nada saludable. Una persona que sufra este trastorno lo esconde y miente.

Sofía vivió esa situación. Comenzaba así una pelea contra ella misma, contra su mente y su salud.


Meses duros de entrenos, dietas muy estrictas y la necesidad de llegar al peso idóneo para poder competir eran algunas de las muchas autoexigencias que Sofía se marcaba como objetivos a cumplir. Comidas que constaban de una pieza de fruta, días seguidos sudando y entrenando lo máximo posible... Todo para bajar 7 kilos en una semana y dar el peso que le pedían (menos de 73 kilos).

 

La frustración llegaba cuando, tras tanto empeño, un atracón lo complicaba todo. Comenzó la ansiedad y con ella su obsesión por pensar constantemente en la comida. Llegó a pesar 15 kilos menos de lo que le correspondería.

Un “adiós” por su salud

Sofía tocó fondo y como consecuencia de la ansiedad y la depresión que acarreaba, así como las dificultades de pasar por un TCA, tomó la difícil, pero saludable decisión, de priorizarse y terminar con su carrera deportiva en el taekwondo.

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