
Después de varios años de entrenamiento, y ya con 15 años, Lucía entró interna en la residencia del centro.
Desde ese momento todas sus rutinas cambiaron y la agenda empezó a complicarse. Desde 3º de la ESO a segundo de bachillerato la residencia “de pequeños”, como cariñosamente le llaman sus integrantes, tiene un instituto afiliado al IES Sánchez Cantón para poder facilitar la convivencia entre los entrenamientos y los estudios.
Además, cuenta también con aulas de estudio, de informática, bibliotecas, comedor... Así fue como Lucía se encontró en un colegio nuevo, compartiendo habitación y rodeada de personas que, aunque en ese momento no conocía, se acabarían convirtiendo en su familia.
AGENDAS COMPLICADAS
Ahora que Lucía ya ha cumplido los 18 las cosas empiezan a cambiar. La residencia de “pequeños” se le ha quedado, valga la redundancia, pequeña.
Entre los 18 y los 25, la edad máxima para vivir interno, las dinámicas de trabajo ya no son las mismas y tu espacio en el centro se traslada a la residencia dirigida al “Grupo de alto rendimiento”, destinado principalmente a la preparación de aquellos deportistas que aspiran a las olimpiadas.
Además, la salvaterrense se encuentra en un momento convulso de su carrera. El salto de categoría junior a absoluta no es del todo sencillo. Tal es la dificultad que en un estudio del 2004 en el que se hacía un seguimiento a 167 jóvenes deportistas reconocidos, se concluyó que sólo cinco años después de haber sido campeones nacionales el 24% ya habían abandonado completamente el deporte competitivo. Aun así, Lucía tiene muy claros sus objetivos y ni siquiera se plantea empezar a pensar en un final.

Pese a todo, siempre viene bien mantener los pies sobre el suelo y pensar en el largo plazo. Da igual la disciplina, son pocas las deportistas que no reconocen la importancia de tener unos estudios complementarios. Para Lucía su plan B está en el grado de comunicación audiovisual de la Universidad de Vigo. Aunque, en realidad, quizás se debería hablar de Plan C.
Lucía acabó en audiovisuales en parte por azar, en parte por geografía y es que su idea inicial se centraba en el estudio de la animación 3D. Sin embargo, que no hubiera posibilidad de cursar esa carrera en Pontevedra complicaba la situación. Lo que si tenía claro es que no quería nada relacionado con el mundo del deporte: “Me parecía demasiado agobiante tener que estar todo el tiempo pensando en eso”, comenta la jugadora.
Compaginar estudios con entrenamientos sigue sin ser sencillo. Para eso es fundamental la comprensión del profesorado a la hora de aplazar fechas de entrega o exámenes y las facilidades que le ofrecen desde el Centro de Tecnificación, así como una organización minuciosa. Aun así, intenta llevarlo sin demasiada presión.
UN EJEMPLO A SEGUIR
Precisamente la gestión de la presión es uno de los factores más importantes en el aprendizaje deportivo. Para conseguir un mayor rendimiento se debe trabajar tanto la salud mental como la física, por eso Lucía asegura que desde que cuenta con el apoyo de un psicólogo deportivo está mucho más en control de ella misma y su carrera. Pese a todo, el Centro Gallego de Tecnificación Deportiva no cuenta con un servicio de psicología generalizado para todos los deportistas, algo que Lucía interpreta como un error. Una falta que se intenta suplir a través la Oficina de Atención al Deportista, que desde la Comunidad Autónoma busca trabajar directamente con el Colegio Oficial de Psicología de Galicia.
Es en los momentos de mayor presión, cuando estás lesionada o tienes una mala racha cuando la carrera se te hace un poco más cuesta arriba y ver que tus amistades, con las que ya no coincides tanto como te gustaría, se pueden permitir un día libre puede llegar a resultar frustrante. Por eso Lucía recomienda no perder de vista la meta y apoyarse en la familia. Parte de su rutina mental consiste en intentar relajarse lo máximo posible antes de salir a la cancha y entender que va a tener cientos de oportunidades para seguir jugando y que, por consecuencia, un resultado no va a cambiar quien es ella. Del mismo modo, ganar tampoco es determinante. Según Lucía lo verdaderamente importante es seguir entrenando y ser cada día mejor.

Pese a todo, llegar a conseguir un sueldo digno, sobre todo en los deportes minoritarios, no es tarea sencilla. La nueva Ley del Deporte aprobada en 2022 recoge dentro de las cuestiones presupuestarias que todo el dinero proveniente del Estado se debe repartir entra los deportistas de manera igualitaria sin distinción de género. Para el bádminton las principales fuentes económicas son los patrocinios o los salarios de las deportistas que juegan en la primera liga española. Otra fuente de ingresos son las becas Iberdrola para el impulso del deporte femenino.
Para superar todas estas dificultades y no rendirse en el camino, los referentes son indispensables, aún más los referentes femeninos. Éxitos como el de Carolina Marín, incluyendo el oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y el campeonato del mundo de bádminton, hacen que deportes minoritarios consigan mayor visibilidad al mismo tiempo que consiguen que las niñas mirando la pantalla también quieran ser como ella.
Por eso, la creación de referentes desde el Centro de Tecnificación de Pontevedra ayuda a entender la importancia de la formación e, incluso, el reconocimiento del centro. Personajes como Teresa Portela, piragüista y plata olímpica en Tokyo 2020, Ana Marías Penas, medallista mundial de piragüismo, o Beatriz Gómez, nadadora, hacen del propio centro un referente. Se podría incluso decir que el futuro del deporte femenino está en todas las niñas que soñaron ser como Carolina Marín.